El pueblo de Matamoros ha crecido entre historias de heroísmo y lealtad, con la fuerte convicción de que a quienes habitamos en esta parte del país, nos ha correspondido lo mismo velar por la defensa de su identidad que trabajar todos los días para hacerlo más grande y próspero.

Con orgullo exhibimos los monumentos que se arraigan en nuestro suelo para marcar las etapas forjadas por el esfuerzo de cada generación, obras que nos distinguen, que perfilan nuestro paisaje y se integran en un concierto arquitectónico de tradición y esperanza. Estas obras dan cuerpo a nuestra cultura, pero también a nuestras virtudes y nuestras aspiraciones.

Por todo ello, en su sesión del día 31 de octubre de 2006, el R. Ayuntamiento de H. Matamoros tomó la determinación de erigir una escultura denominada La Gran Puerta de México, que se convirtiera en el más importante símbolo de nuestra ciudad, para enriquecer el patrimonio cultural de los matamorenses y, al mismo tiempo, dar un fiel testimonio de nuestro carácter abierto y progresista.

Dar forma y color a esta iniciativa correspondió al escultor mexicano Sebastián, uno de los artistas plásticos contemporáneos de mayor renombre mundial, cuyo trabajo en obras monumentales, que ahora son verdaderos símbolos de ciudades, de ideas, de grandes ocasiones, rebasa nuestro sentido de la dimensión y el tiempo, y mantiene su significado vigente para todas las épocas.

En la obra de Sebastián se adivina una dimensión que no podemos abarcar hasta haber conocido todos los ángulos y posibilidades de contemplación. Simboliza con acierto a nuestra ciudad y a nuestro país, lo mismo que el cotidiano encuentro de dos naciones en una comarca dividida por un río, pero unida por su pasado y por su destino.

Así es Matamoros, una comunidad que a la vista tiene mucho que ofrecer, pero que guarda todavía mucho más para el futuro.

En los múltiples encuentros y conversaciones que sostuvimos con Sebastián, en su estudio de la ciudad de México, así como en nuestra propia tierra, fuimos perfilando el significado y alcance de lo que ahora es una magnífica obra escultórica.

Así fue como este maestro de la plástica fue capaz de imaginar un proyecto en el que vemos a nuestra ciudad tal como es: Grande, orgullosa, siempre abierta, consciente de su papel en la historia.

La obra que nos entrega anuncia todo esto y más. Lleva un mensaje y una promesa. Se extiende hacia lo alto para hacernos saber que aquí vive gente que trabaja para el bien de todos, que entiende el valor de la cooperación y sobre todo, de la amistad con todos los pueblos.

Por eso su nombre es el mismo que damos a esta tierra tan querida, que es sitio de encuentro y de partida:

La Gran Puerta de México.

Lic. Baltazar Hinojosa Ochoa

Presidente Municipal

 

La Gran Puerta de México.com

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