Con las razones antes expuestas, se conjugan los elementos esenciales que dan soporte a la representación simbólica de la escultura metálica de la Gran Puerta de México: el sitio originario de Matamoros y su lugar en la apertura hacia México y el mundo.

Nada más apropiado para ejemplificar la trascendencia de estos dos importantes significados, plasmado en la génesis cósmica de dos estrellas que, en su abrazo y encuentro estelar configuran los soportes de un magno portal que hace tangible la sensación de movimiento en ambos sentidos, presididos por una letra que lo mismo habla del solar local como también se refiere a todo el conjunto de la nación mexicana.

En hora buena entonces por la construcción de esta simbólica atalaya, situada muy lejos de la duda de cualquier cuestionamiento, y que acabará por sumarse a plenitud a los sitios emblemáticos que dan orgullo y fortaleza a la ciudad de Matamoros.

 

 

La Gran Puerta de México.com

Basado en la publicación editorial realizada por la Admin. Mpal. 2005-2007